domingo, 23 de enero de 2011

El mendigo y su garbanzo, por Antonia Núñez Cruces.

Érase una vez un mendigo que tenía un garbanzo y el pollo de un amigo se comió el garbanzo.
El mendigo le dice al amigo:
- El garbanzo o el pollo. 
Le contestó el amigo:
-¡Cómo te voy a dar un pollo por el garbanzo!¡Tú estás loco! 
El mendigo se puso tan pesado que le tuvo que dar el pollo.
Al día siguiente el mendigo le dice a un vecino.
- Mira ¿me puedes tener el pollo mientras voy a misa?
- Bueno, déjelo usted. 
Cuando el mendigo vino de misa le dice el vecino:
- Mira lo que ha pasado, que el carnero ha matado al pollo. 
- Pues me tienes que dar el carnero.
Bueno, el vecino le tuvo que dar el carnero. 
Un día iba paseando por la calle con su carnero y una moza estaba barriendo la calle y le dio al carnero con el palo del cepillo y lo mató. Entonces le dijo el mendigo a la señora de la casa:
- Me tiene que dar usted la moza. 
Y la señora de la casa le dice: 
- Usted está loco señor, ¡qué le voy a dar una moza por un carnero! 
- Pues el carnero o la moza. 
Total que le tuvo que dar la moza.
Entonces el mendigo se puso a cantar:
- De un garbanzo a un pollo, de un pollo a un carnero, de un carnero a una moza, mirad qué cosa.

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