lunes, 24 de enero de 2011

Los cuatro cabritos y el lobo, por Juana Cruces.

Esto era una cabrita que tenía cuatro cabritos. Un día les dijo su mamá:
- Mirad, hijos, me voy a hacer la compra. Tened cuidado con el lobo, no abráis la puerta a nadie.
La madre se marchó.
Al poco tiempo llamaron a la puerta. ¿Quién es?, preguntaron los cabritos.
- Abrid la puerta hijos míos, que soy la mamá.
-No, no, eres el lobo. Asoma la patita por debajo de la puerta.
Asoma la patita y
- No, no, eres el lobo. La mamá tiene la patita blanca y tú la tienes negra.
El lobo se fue, compró harina, se la huntó por la pierna y fue otra vez y llamó a la puerta.
- ¿Quién es?
- Abrid, hijos míos, que soy la mamá.
- No, no, eres el lobo, a ver, asoma la patita por debajo de la puerta.
La asomó y la tenía blanca; Abrieron y pum, el lobo se comió a los cabritos, pero el más pequeño, que era más listo, se escondió detrás del reloj.
Cuando llegó su mamá, encontró que no estaban sus hijos. Llorando decía:
- Hijos míos, ¿dónde estáis?
Salió el pequeño de detrás del reloj y dijo:
- Mamá, mamá, a mis hermanos se los ha comido el lobo.
El lobo estaba tomando el sol. La mamá rajó la barriga del lobo y salieron los cabritos.
Y fueron felices y colorín colorado este cuento se ha acabado.

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